La Hormiga
He aquí una vez más la opinión de un animal, en esta ocasión especialmente pequeño: la hormiga. Que, contra lo que pudiera parecer, tiene sus propias opiniones sobre una serie de temas que tarde o temprano nos afectan a todos. Escuhémosla.
LA HORMIGA
¿Cómo es que se les ha ocurrido venir a verme? ¿Qué pasa, hay elecciones y les hacen falta nuestros votos? Porque de no ser así, no lo entiendo. No hay bicho en la tierra al que le hagan menos caso. Y todo porque somos dos o trescientas veces más pequeñas. Pues miren, la cosa es mutua. Pasamos de ustedes y vamos a lo nuestro.
Y no se extrañen si me quedo aquí, charlando con ustedes. Ya sé que tenemos fama de trabajadoras, y lo somos, pero yo es que he salido un poco golfa, y mientras no se enteren...
Eso sí, tenemos un sistema perfecto. Tan perfecto que hasta ustedes han intentado copiarlo, aunque la verdad, les ha salido una chapuza. Bueno, perfecto, pero ¿para quién? Pues miren, no lo sé. Para las currantes como yo, desde luego que no. Todo el día partiéndote el espinazo arriba y abajo con la hojita del demonio, para que al final vaya a parar a la despensa y se la beneficie otra, ya saben quién, y a mí no me gusta dar nombres.
No, si lo que es a trabajar no es fácil que nos ganen. ¿Se han fijado en la figura que tengo? ¿Han visto qué cinturita? Mira, mira cómo les interesa el tema. ¿Quieren saber cómo la consigo? Pues a base de ejercicio, hijas, que eso es lo que cuenta.
No se hagan ilusiones, a ustedes nuestro sistema no les va a funcionar nunca. ¿Saben por qué? Porque no están hechos para esto. Ya colaboran, ya, pero en el fondo, cada uno de ustedes va por su cuenta, de listillos por la vida. Y eso es fatal para el sistema. Demasiada libertad, eso es lo que les pasa. Si escuchasen a la jefa, la reina quiero decir, les diría que tienen que hacer como ella, y no meterse en política.
¿Se imaginan lo que pasaría si las obreras tuviéramos un sindicato? ¿Si hubiera elecciones libres? ¿Si las grandes decisiones tuvieran que justificarse y pudieran debatirse? Pues lo que les pasa a ustedes, que no saben para dónde va el hormiguero. Ya sé que tiene sus pegas, pero... ¿Que te ha tocado ser obrera? Pues te fastidias, y a pringar.
Y así, al menos, las cosas están claras. Ya sabes que tu hija, y tu nieta, y todas las que vengan detrás, van a ser obreras, como tú, y hasta podrías explicar la vida que van a llevar. Para nosotras no hay incertidumbre, en el futuro. Y tampoco tenemos paro. Nunca nacen más obreras de las que hacen falta. Y si nacen más, no quiero ni saber lo que pasa con ellas.
Díganme, ¿qué ganan, ustedes, con tanta libertad, que es una palabra que no se les cae de la boca? Líos y desorden, eso es lo que ganan. Cada vez van a necesitar más policías, simplemente porque no les entra en la cabeza que la ley hay que cumplirla, y si hacen falta más leyes para que las cosas funcionen, pues venga leyes, y punto. Con paños calientes no van a arreglar nada.
Un poco más de disciplina, eso es lo que les haría falta. Es la única forma de que todo marche como debe. Entre nosotras no hay problemas de orden público, inseguridad ciudadana, ni esas tonterías. Si alguna se desmanda, para eso están las soldado, para enseñarle a tener respeto. Y eso se nota. Deberían ver los pasillos y corredores de cualquiera de nuestros hormigueros, que son, como le oí decir no sé a quien, "la auténtica expresión del genio y el temperamento de nuestro pueblo". Son limpios, prácticos, todos iguales. En cabio, ustedes, levantan una pared nueva y a los dos días ya está toda pintarrajeada y llena de "grafitti". Por favor, qué dejadez. Puede que les parezca que nuestros corredores son iguales que hace tres mil años, y que no tenemos imaginación. ¿Y qué? ¿Para qué sirve, la imaginación? Para complicarte la vida, nada más.
La verdad, lo siento por ustedes, pero no les veo futuro. En cambio, nosotras, puede que no tengamos lujos, pero el sistema funciona. Y aunque a veces te quejes un poquito, en el fondo confías en que las cosas pueden mejorar, y a lo mejor, con el próximo plan quinquenal, podemos conseguir algunas comodidades extra. No se habrán tomado en serio mis quejas de antes, ¿verdad? Que una es una súbdita leal, y no me gustaría tener problemas. Poco que tengo, no lo voy a arriesgar por hablar más de la cuenta.
Y los dejo, que ya me la estoy jugando demasiado. Mira que si alguna le fuera con el cuento a las soldado... Además, que no quiero que el toque de queda me pille fuera de casa. Hasta otra.
LA HORMIGA
¿Cómo es que se les ha ocurrido venir a verme? ¿Qué pasa, hay elecciones y les hacen falta nuestros votos? Porque de no ser así, no lo entiendo. No hay bicho en la tierra al que le hagan menos caso. Y todo porque somos dos o trescientas veces más pequeñas. Pues miren, la cosa es mutua. Pasamos de ustedes y vamos a lo nuestro.
Y no se extrañen si me quedo aquí, charlando con ustedes. Ya sé que tenemos fama de trabajadoras, y lo somos, pero yo es que he salido un poco golfa, y mientras no se enteren...
Eso sí, tenemos un sistema perfecto. Tan perfecto que hasta ustedes han intentado copiarlo, aunque la verdad, les ha salido una chapuza. Bueno, perfecto, pero ¿para quién? Pues miren, no lo sé. Para las currantes como yo, desde luego que no. Todo el día partiéndote el espinazo arriba y abajo con la hojita del demonio, para que al final vaya a parar a la despensa y se la beneficie otra, ya saben quién, y a mí no me gusta dar nombres.
No, si lo que es a trabajar no es fácil que nos ganen. ¿Se han fijado en la figura que tengo? ¿Han visto qué cinturita? Mira, mira cómo les interesa el tema. ¿Quieren saber cómo la consigo? Pues a base de ejercicio, hijas, que eso es lo que cuenta.
No se hagan ilusiones, a ustedes nuestro sistema no les va a funcionar nunca. ¿Saben por qué? Porque no están hechos para esto. Ya colaboran, ya, pero en el fondo, cada uno de ustedes va por su cuenta, de listillos por la vida. Y eso es fatal para el sistema. Demasiada libertad, eso es lo que les pasa. Si escuchasen a la jefa, la reina quiero decir, les diría que tienen que hacer como ella, y no meterse en política.
¿Se imaginan lo que pasaría si las obreras tuviéramos un sindicato? ¿Si hubiera elecciones libres? ¿Si las grandes decisiones tuvieran que justificarse y pudieran debatirse? Pues lo que les pasa a ustedes, que no saben para dónde va el hormiguero. Ya sé que tiene sus pegas, pero... ¿Que te ha tocado ser obrera? Pues te fastidias, y a pringar.
Y así, al menos, las cosas están claras. Ya sabes que tu hija, y tu nieta, y todas las que vengan detrás, van a ser obreras, como tú, y hasta podrías explicar la vida que van a llevar. Para nosotras no hay incertidumbre, en el futuro. Y tampoco tenemos paro. Nunca nacen más obreras de las que hacen falta. Y si nacen más, no quiero ni saber lo que pasa con ellas.
Díganme, ¿qué ganan, ustedes, con tanta libertad, que es una palabra que no se les cae de la boca? Líos y desorden, eso es lo que ganan. Cada vez van a necesitar más policías, simplemente porque no les entra en la cabeza que la ley hay que cumplirla, y si hacen falta más leyes para que las cosas funcionen, pues venga leyes, y punto. Con paños calientes no van a arreglar nada.
Un poco más de disciplina, eso es lo que les haría falta. Es la única forma de que todo marche como debe. Entre nosotras no hay problemas de orden público, inseguridad ciudadana, ni esas tonterías. Si alguna se desmanda, para eso están las soldado, para enseñarle a tener respeto. Y eso se nota. Deberían ver los pasillos y corredores de cualquiera de nuestros hormigueros, que son, como le oí decir no sé a quien, "la auténtica expresión del genio y el temperamento de nuestro pueblo". Son limpios, prácticos, todos iguales. En cabio, ustedes, levantan una pared nueva y a los dos días ya está toda pintarrajeada y llena de "grafitti". Por favor, qué dejadez. Puede que les parezca que nuestros corredores son iguales que hace tres mil años, y que no tenemos imaginación. ¿Y qué? ¿Para qué sirve, la imaginación? Para complicarte la vida, nada más.
La verdad, lo siento por ustedes, pero no les veo futuro. En cambio, nosotras, puede que no tengamos lujos, pero el sistema funciona. Y aunque a veces te quejes un poquito, en el fondo confías en que las cosas pueden mejorar, y a lo mejor, con el próximo plan quinquenal, podemos conseguir algunas comodidades extra. No se habrán tomado en serio mis quejas de antes, ¿verdad? Que una es una súbdita leal, y no me gustaría tener problemas. Poco que tengo, no lo voy a arriesgar por hablar más de la cuenta.
Y los dejo, que ya me la estoy jugando demasiado. Mira que si alguna le fuera con el cuento a las soldado... Además, que no quiero que el toque de queda me pille fuera de casa. Hasta otra.


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